Las ciudades y los ojos. 1




ИмеLas ciudades y los ojos. 1
Дата на преобразуване14.01.2013
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C1.




ESCENA DE SALIDA

LAS CIUDADES Y LOS OJOS. 1

Los antiguos construyeron Valdrada a orillas de un lago con casas todas de galerías una sobre otra y calles altas que asoman al agua los parapetos de balaustres. Así el viajero ve al llegar dos ciudades: Una directa sobre el lago y una de reflejo invertida. No existe o sucede algo en una Valdrada que la otra Valdrada no repita, porque la ciudad fue construida de manera que cada uno de sus puntos se reflejara en su espejo, y la Valdrada del agua, abajo, contiene no sólo todas las canaladuras y relieves de las fachadas que se elevan sobre el lago, sino también el interior de las habitaciones con sus cielos rasos y sus pavimentos, las perspectivas de sus corredores, los espejos de sus armarios.

Los habitantes de Valdrada saben que todos sus actos son a la vez ese acto y su imagen especular que posee la especial dignidad de las imágenes, y esta conciencia les veda abandonarse por un solo instante al azar y al olvido. Cuando los amantes mudan de posición los cuerpos desnudos piel contra piel buscando como ponerse para sacar más placer el uno del otro, cuando los asesinos empujan el cuchillo en las venas negras del cuello y cuanta más sangre coagulada sale a borbotones más hunden el filo que resbala entre los tendones, incluso entonces no es tanto el acoplarse o matarse lo que importa como el acoplarse o matarse de las imágenes límpidas y frías en el espejo.

El espejo ya acrecienta el valor de las cosas, ya lo niega. No todo lo que parece valer fuera del espejo resiste cuando se refleja. Las dos ciudades gemelas no son iguales, porque nada de lo que existe o sucede en Valdrada es simétrico: a cada rostro y gesto responden desde el espejo un rostro o gesto invertidos punto por punto. Las dos Valdradas viven una para la otra, mirándose a los ojos de continuo, pero no se aman.



CONTEXTOhttp://studioideas.files.wordpress.com/2010/03/valdrada2.jpg

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...asoman al agua los parapetos de balaustres. Así el viajero ve al llegar dos ciudades: Una directa sobre el lago y una de reflejo invertida. http://2.bp.blogspot.com/_c2uhbl0aps4/tfx7m73frdi/aaaaaaaaame/xq2gohzsl0e/s1600/puente+jabarbero.jpg

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... y la Valdrada del agua, abajo, contiene no sólo todas las canaladuras y relieves de las fachadas que se elevan sobre el lago, sino también el interior de las habitaciones con sus cielos rasos y sus pavimentos, las perspectivas de sus corredores, los espejos de sus armarios.


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los habitantes de Valdrada saben que todos sus actos son a la vez ese acto y su imagen especular, que posee la especial dignidad de las imágenes, y esta conciencia les veda abandonarse por un solo instante al azar y al olvido.


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El espejo ya acrecienta el valor de las cosas, ya lo niega. No todo lo que parece valer fuera del espejo resiste cuando se refleja.

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Las dos ciudades gemelas no son iguales, porque nada de lo que existe o sucede en Valdrada es simétrico: a cada rostro y gesto responden desde el espejo un rostro o gesto invertidos punto por punto.

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PAGINAS – LINK

http://www.upv.es/laboluz/leer/books/borges_otras_inquisiciones.pdf

http://www.suite101.net/content/suenos-con-espejos-y-los-reflejos-virtuales-del-yo-a22846

http://sololiteratura.com/bor/boratraves.htm

http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2007/03/andr-gide-mscaras-de-oscar-wilde.html

http://www.latindex.ucr.ac.cr/filologia-32-2/06-Poe.pdf

http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/espejo.html

http://www.galeon.com/letrasperdidas/consagrados/c_borges17.htm EL ESPEJO Y LA MÁSCARA. JORGE LUIS BORGES

http://archivosborges.blogspot.com/2008/01/el-espejo-de-tinta.html El espejo de tinta.

http://www.aaronlubelski.com/image/users/164283/ftp/my_files/Los%20espejos%20velados.pdf?id=7376320 Los espejos velados.

http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/espejo.html

http://www.suite101.net/content/suenos-con-espejos-y-los-reflejos-virtuales-del-yo-a22846

http://www.unrc.edu.ar/publicar/cde/Barra%20Ruatta.htm

http://ideas-filosoficas.over-blog.es/article-jacques-derrida-el-devenir-de-la-otredad--42158701.html

http://www.monografias.com/trabajos10/otre/otre.shtml

http://xa.yimg.com/kq/groups/6690583/320087036/name/Boivin+Mauricio+(Constructores+de+Otredad).PDF

http://www.um.es/tonosdigital/znum10/secciones/corp-tertius.htm

http://www.latindex.ucr.ac.cr/filologia-32-2/06-Poe.pdf

Significado de la triada celta: http://ethereavitrales.blogspot.com/2010/10/irlanda-y-el-pueblo-celta-simbologia.html

http://www.consultaespiritual.es/la-magia-de-la-naturaleza/la-magia-celta-el-triskel.html


ANOTACIONES

Los ideales, la cultura, actitudes y comportamientos se copian.

El pequeño (santa Rosa) se hace reflejo de lo grande Medellín.

El ser humano posee en su mente un otro que aún no es, porque todos somos potencia de ser aquello que no somos.

Retrato de Dorian Gray.

La importancia del retrato o la escultura, para mostrar las características que diferencian al héroe, al emperador, al rey, al hombre magnificente del hombre del común.

Como la más bella y perfecta obra de arte quisieras contemplarte, en el cuadro que día a día te refleja.

Mito de Narciso.

Duplicidad del yo.

El cine, la televisión, reflejo de la sociedad y la realidad humana.

La escena es un reflejo del hombre, por ende de su realidad.

Con la máscara podemos engañar a los otros, pero ante el espejo somos el reflejo de lo que somos en realidad.

La identidad es contrario a lo otro… pero el hombre está en potencia de ser ese otro.

Los espejos para Borges, despertaban la aterradora sospecha de que un día reflejarían un rostro que no fuese el suyo o, peor aún, absolutamente ninguno.

El espejo espacio de reflejos, el yo se contempla, el que quiero ser, el que no puede ser, el que llegaré a ser, lo que quisiera llegar a ser.

En el espejo se refleja cómo te ven los demás, y como quieres que te vean.

Ante el espejo se pone la máscara.

Ante el espejo soy yo mismo tal cual soy, natural, simple, original, sin antifaces, sin nada, solo lo que en sí mismo soy.

El alma se refleja en el espejo.

Mañana no seré, la misma que hoy fui… mañana no me veré como hoy me vi.

Somos sombras de nosotros mismos.

Como una imagen gravada en la nada, queda tu imagen suspendida en el tiempo del espejo.

Al mirarte te conoces a ti mismo, eres tu propio objeto de conocimiento, te observas, te miras, te contemplas, te entiendes.

Cuando actúas de una manera que no eres tú, sabes que te has equivocado, no quisieras mirarte al espejo, porque en el se tú refleja tu culpa.

Lo que pienso es el reflejo de lo que soy.

Ver delante del espejo lo que de divinidad nos fue arrebatado. Vernos simple y llanamente humanos.

Somos símbolos de nuestra propia realidad, reflejo del instante, y cuando intentamos aprehender esta realidad, este instante se diluye en el tiempo.

CATEGORIA





Los espejos

Jorge Luis Borges.

Yo que sentí el horror de los espejos 
no sólo ante el cristal impenetrable 
donde acaba y empieza, inhabitable, 
un imposible espacio de reflejos 

sino ante el agua especular que imita 
el otro azul en su profundo cielo 
que a veces raya el ilusorio vuelo 
del ave inversa o que un temblor agita… 


(trabajar poema completo)

Al espejo
Jorge Luis Borges

¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro…


Entre el alba y la noche hay un abismo

de agonías, de luces, de cuidados;

el rostro que se mira en los gastados


espejos de la noche no es el mismo”

poema Instantes: Jorge Luis Borges.


 “la historia/ que encierra en sus espejos la memoria”

Poema: reloj de arena. Jorge Luis Borges.


“…el colmo de la soledad conducía al colmo de gregarismo, a la gran ilusión de la compañía ajena, al hombre solo en la sala de los espejos y los ecos. Pero gentes como él y tantos otros, que se aceptaban a sí mismos (o que se rechazaban pero conociéndose de cerca) entraban en la peor paradoja, la de estar quizá al borde de la otredad y no poder franquearlo. La verdadera otredad hecha de delicados contactos, de maravillosos ajustes con el mundo, no podía cumplirse desde un sólo término, a la mano tendida debía responder otra mano desde afuera, desde lo otro."

Julio Cortázar. Capítulo 22 en “Rayuela”


"El mundo es mi representación: esta verdad es aplicable a todo ser que vive y conoce, aunque sólo al hombre le sea dado tener conciencia de ella; llegar a conocerla es poseer el sentido filosófico. Cuando el hombre conoce esta verdad estará para él claramente que no conoce un sol ni una tierra, y sí únicamente un ojo que ve el sol y una mano que siente el contacto de la tierra; que el mundo que le rodea no existe más que como representación, esto es, en relación con otro ser: aquel que le percibe, o sea él mismo.” SCHOPENHAUER.EL MUNDO COMO VOLUNTAD Y REPRESENTACIÓN. Libro I, § 1. Trad. Eduardo Ovejero y Maury. Porrúa, México, 2000

El dogma fundamental de la escuela vedanta no consiste en negar la existencia de la materia, es decir, de la solidez, de la impenetrabilidad y de la extensión (lo cuál sería insensato), sino en rectificar la creencia vulgar en este punto y en afirmar que la materia no existe independientemente de la percepción, puesto que existencia y perceptividad son términos conmutables”. SCHOPENHAUER (ibíd.)

Ese punto de encuentro entre la mirada que elaboramos sobre nosotros mismos y la de aquel que queremos observar, pero que también nos observa, devolviéndonos su percepción de nuestro propio perfil. PIZARRO, Ana. BORGES: LA POÉTICA DEL DESPLAZAMIENTO.

http://web.usach.cl/revistaidea/html/revista%204/pdf/A_Pizarro.pdf

La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán viendo su cara en el espejo.

La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su propia cara en el espejo.” WILDE, Oscar. EL RETRATO DE DORIAN GRAY.  Ediciones Leyenda, S.A. de C.V. (México, D.F) Año de edición: 2005. Prefacio.

El curioso espejo tallado que lord Henry le regalara hacía ya tantos años se hallaba sobre la mesa, y los cupidos de marfileñas extremidades seguían, como antaño, rodeándolo con sus risas. Lo cogió, como había hecho en aquella noche de horror, cuando por primera vez advirtiera un cambio en el retrato fatal, y con ojos desencajados, enturbiados por las lágrimas, contempló su superficie pulimentada. En una ocasión, alguien que le había amado apasionadamente le escribió una carta que concluía con esta manifestación de idolatría: «El mundo ha cambiado porque tú estás hecho de marfil y oro. La curva de tus labios vuelve a escribir la historia». Aquellas frases le volvieron a la memoria, y las repitió una y otra vez. Luego su belleza le inspiró una infinita repugnancia y, arrojando el espejo al suelo, lo aplastó con el talón hasta reducirlo a astillas de plata. Su belleza le había perdido, su belleza y la juventud por la que había rezado. Sin la una y sin la otra, quizá su vida hubiera quedado libre de mancha. La belleza sólo había sido una máscara, y su juventud, una burla. ¿Qué era la juventud en el mejor de los casos? Una época de inexperiencia, de inmadurez, un tiempo de estados de ánimo pasajeros y de pensamientos morbosos. ¿Por qué se había empeñado en vestir su uniforme? La juventud lo había echado a perder.” WILDE, Oscar. (Ibíd.) Capitulo XX.

Entró sin hacer el menor ruido, volviendo a cerrar la puerta con llave, como tenía por costumbre, y retiró la tela morada que cubría el cuadro. Un grito de dolor e indignación se le escapó de los labios. No se notaba cambio alguno, con la excepción de un brillo de astucia en la mirada y en la boca las arrugas sinuosas de la hipocresía. El lienzo seguía siendo tan odioso como siempre, más, si es que eso era posible;  y el rocío escarlata que le manchaba la mano parecía más brillante, con más aspecto de sangre recién derramada. Dorian Gray empezó entonces a temblar. ¿Le había empujado únicamente la vanidad a llevar a cabo su única obra buena? ¿O había sido el deseo de una nueva sensación, como apuntara lord Henry, con su risa burlona? ¿O tal vez el deseo apasionado de representar un papel que nos empuja a hacer cosas mejores de lo que nos corresponde por naturaleza? ¿O, quizá, todo aquello al mismo tiempo? (…) Porque aquel espejo de su alma que estaba contemplando era un espejo injusto. ¿Vanidad? ¿Curiosidad? ¿Hipocresía? ¿No había habido más que eso en su renuncia? Había habido algo más. Al menos así lo creía él. Pero, ¿cómo saberlo...? No. No hubo nada más. Sólo renunció a la muchacha por vanidad. La hipocresía le había llevado a colocarse la máscara de la bondad. Había ensayado la abnegación por curiosidad. Ahora lo reconocía.” WILDE, Oscar. (Ibíd.) Capitulo XX.

-Escucha usted con los ojos -me dijo con cierta brusquedad-; he aquí
por qué voy a contarle esta historia. Cuando murió Narciso; las flores
de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua
para llorarle. "¡Oh!", les respondió el río, "aun cuando todas mis
gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para
llorar yo mismo a Narciso: yo le amaba". "¡Oh!", prosiguieron las
flores de los campos, "¿cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso".
"¿Era hermoso?", dijo el río. "¿Y quién mejor que tú para saberlo?",
dijeron las flores. "Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo,
contemplaba en tus aguas su belleza..." Wilde se detuvo un instante...

-"Si yo le amaba", respondió el río, "es porque, cuando se inclinaba
sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas".

ANDRE GIDE – MARCARAS DE OSCAR WILDE.


Para ambos escritores, Borges y Caroll, el espejo tiene un tentador significado: conocer de una manera cabal al mundo, es decir, a sí mismo. Alice Liddell atraviesa el espejo para ingresar a un mundo confuso y extraño: simbólica representación del yo propio o acaso, ¿por qué no? del propio Charles L. Dodgson (verdadero nombre de Caroll). Para el inglés el espejo es tan sólo la herramienta mágica que nos permite ingresar a esta otra dimensión del conocimiento que es el lado oscuro de la per-sonalidad. Para Borges el espejo es más, mucho más que un instrumento del conocimiento, o una fórmula que sirve para ingresar al mundo de la fantasía donde todo puede suceder y todo está permitido.” Borges a través del espejo Ramón Moreno Rodríguez.

Para el escritor argentino el espejo es en primer término un profundo reflejo del yo, que va más allá del mostrar una reproducción ilusoria de la figura humana. También en el espejo se encuentra toda la esencia del yo, es una forma de enfrentarse a sí mismo, es lo que Freud acaso llamaría el super-yo o la idealización del yo. Se da una transubstanciación del yo en el espejo -como la de Cristo en el vino y la hostia- tan profunda que incluso la fuerza, la energía de la figura reflejada es tan fuerte que es más real que la figura real de la cual se produce.” Borges a través del espejo Ramón Moreno Rodríguez.

Esta necesidad de unir las partes del yo también las metaforiza, entre otras cosas, con el espejo. Incluso va más allá de la idea  inicial del yo-real frente al yo-espejo, propone que ambos yo son espejos, que, acaso, fatigados, se reflejan incesantemente…” Borges a través del espejo Ramón Moreno Rodríguez.

Otra interpretación borgiana de los espejos radica en que los conocimientos del hombre son los reflejos que a través de un espejo recibimos del universo.

 El hombre, pues, como en la famosa "Cueva de Platón" sólo conoce a través de reflejos; en el caso de la idea expuesta por Borges en el texto "El espejo de los enigmas", estos reflejos son los de un espejo. En ese sentido, difiere de la idea de Platón pues el espejo refleja total y cabalmente los conocimientos (léase el universo), mientras que en el mito de la cueva, se propone que sólo se conoce las siluetas dejadas por la luz sobre la superficie de la misma.” Borges a través del espejo Ramón Moreno Rodríguez.

http://sololiteratura.com/bor/boratraves.htm

 “-Somos figuras de una fábula y es justo recordar que en las fábulas prima el número tres.

El poeta se atrevió a murmurar: -Los tres dones del hechicero, las tríadas y la indudable Trinidad. El Rey prosiguió: -Como prenda de nuestra aprobación, toma esta máscara de oro.” EL ESPEJO Y LA MARCARA, JORGE LUIS BORGES.

La concepción antigua del arte decía que éste debía ser un reflejo de la realidad, una suerte de mímesis de la naturaleza. El término "espejo", en la tradición cultural desde los griegos, nos habla del concepto de mímesis justamente, de imitación de la realidad.” Reflexiones sobre los límites del lenguaje
en "El espejo y la máscara", de Jorge Luis Borges María Elvira Luna Escudero-Alie.


un incesante espejo que se mira

en otro espejo y nadie para verlos,” EL HACEDOR. JORGE LUIS BORGES.


Pero ocurre que las verdades profundas son las más terribles y difícilmente puedan pronunciarse sin máscara, a rostro descubierto. Serían imposibles de soportar. Y ya lo advirtió Nietzsche, en su obra Jenseits von Gut und Böse: Todo lo profundo ama la máscara // Todo espíritu profundo necesita una máscara: más aún, en torno a todo espíritu profundo va creciendo continuamente una máscara, gracias a la interpretación constantemente falsa, es decir, superficial, de toda palabra, de todo paso, de toda señal de vida que él da.” Entre el espejo y el sueño por Rebok, María Gabriela.


Recordemos el epitafio de Rilke: ¡Oh rosa, pura contradicción de ser el sueño de nadie bajo miles de párpados!”(Ibíd.)

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GLOSA

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sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita.”


(Los espejos. J.L.Borges)


Veldrada, la primera ciudad de ojos, con su reflejo marino, constante y tan variable, invadiendo el espacio de la intimidad, por ese otro que soy yo mismo y que no me reconozco como tal, representación inocua de la que no soy y soy.


Nos acecha el cristal.

Si entre las cuatro paredes de la

alcoba hay un espejo, ya no estoy solo.

Hay otro. Hay el reflejo que arma

en el alba un sigiloso teatro.

Todo acontece y nada se recuerda

en esos gabinetes cristalinos

donde, como fantásticos rabinos,

leemos los libros de derecha a izquierda.

(Los espejos. J.L.Borges)


El sigiloso teatro del hombre, construir máscaras, representarse, representar lo que otros ven en él, lo que él cree ser, lo que el supone ser, y sin embargo al enfrentarse en ese cuadro, todo se desvanece, todo se evapora de la misma manera que se construyó, sigilosa, cuidadosa y ligeramente. Antes de ir algún lado se prepara la máscara, la decoramos, la limpiamos, la pulimos. Al anochecer, se guarda, se pone en el ropero con el vestuario que hace parte de la decoración después de todo. Imitación del mismo teatro que no es más que la más propia y absurda realidad.

Realidad que se evapora tras un papel que no es más que otra forma de reflejar lo que el hombre ha sido, tras un cristal que denuncia todo acaecer, todo ser, todo desvanecer.



ESCENA LLEGADA

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edificio de los espejos av oriental medellin


Edificio de los espejos, ubicado en la avenida oriental, una de las más emblemáticas y transitadas de la ciudad, es la muestra de cómo de Medellín necesita ver su propio reflejo, como narciso necesita contemplar su belleza atraves de la frágil sustancia que compone el espejo. Pero también requiere ver lo que la recorre, como se transmuta instante a instante y solo logra permutar la imagen instantánea del segundo sin vida que se roba el tiempo. De igual manera necesita verse representada una y otra vez sea desde la belleza de sus calurosos días, o la monotonía de aquellos que corren inmunes a quien les observa, siendo este observador ellos mismos, sin más tiempo que el de correr rumbo a sus cotidianidades, sin más esperanza que la de un salario, sin permitirse un momento simplemente, para contemplarse, observarse y reconocerse. Otros les gusta mirarse, ver como se prolonga su imagen infinitésimas veces, ver como se multiplica la imagen de sus rostros lánguidos y bellos, de los rostros llenos de fe, de entusiasmo o se detienen para observar cómo se multiplica la imagen de aquella hermosa mujer que corre a su trabajo, la del chico que espera el bus y la chica para disimular contempla su hermoso cuerpo gracias a la multiplicidad de imágenes.

Pero también en este inocuo edificio, apiñado de espejos se permite ver la representación de una realidad que se diluye, como se diluye la imagen, segundo a segundo, grano a grano, nada hay fijo, y el hombre que en la mañana se dirigía hacia sus platónicas ensoñaciones, en la noche vuelve a cruzar por este mismo lugar marcado por sus absurdas laceraciones, dolores de lo que soñó que fuera este día y solo le quedo el cansancio y el agotamiento, manifestando no más que un rostro atropellado por las circunstancias. Pero hay quienes no le miran, pasan como si fuese parte de sí mismos, o como si no estuviese allí, unos porque ya se acostumbraron a sí mismos, y ya no se sorprenden de sus vanas existencias y los otros porque ya no encuentran placer en ver ese cuerpo engullido por el horror de sus almas ya rancias.



CIUDAD INVISIBLE


LOS OJOS DEL ESPEJO.


El poeta salió del alto edificio, susurró algunos versos, contempló su rostro ante la acumulación de espejos que cubrían el largo empedrado tendido al cielo, su mirada se perdía entre la multitud de yos vistos unos tras otros. Continuo su camino, recitó algunas estrofas, otras tantas las pensó. Caminaba mirando como los otros le miraban y asentaba sus ojos sobre los ojos del otro, con el objeto de observar su reflejo en cada transeúnte con el que se topaba, intentaba saber cómo lo miraba el otro, de qué color le veían, como se manifestaba su rostro ante cada paso, como se movían sus labios al hablar, como era su rostro al pensar. Se reconocía, en cada ojo que le miraba, en cada pestañar que otro le lanzaba, era él y era muchos otros, que solo en su mente y en sus divagaciones podían llegar a ser.

Al llegar a su casa, se lanzó de inmediato al ejercicio impuesto de escribir las proezas del ilustre Lord Baltazar. Los lustres de su existencia se hacían faustas entre sus dedos, sin deshilar, ni tachar ninguna de sus obras a lo largo de su azuzada existencia en pocas semanas el poema con el que ambos lograrían la inmortalidad estaba terminado, y solo las gotas de agua que acompañaban las calles por las cuales se narraba la sinfonía, marcaban el límite entre la vana realidad y el crujir ilusorio de los sueños.

Al leerlo ante su señor, este se deleitó con cada palabra, era tan genuino cada verso, cada estrofa, cada simetría. Con un dominio más que perfecto de la métrica, con sutil destreza de la retórica, la fábula en la que una vida más es perpetuada, como imagen de las gestas que en vida un ser humano ha realizado, había sido conmemorada por todos los siglos venideros. Lord Baltazar agradecido por la exquisita obra, le obsequio al poeta un espejo de plata y un excedente en los pagos estipulados.

El poeta al salir del edificio, observó de nuevo su rostro, el fuego que enardeció su mirada los días anteriores se había desvanecido, su rostro se manifestada lánguido y escuálido, con la cabeza inclinada no se estremecía ante la contemplación de otros, n como le observaban, solo le importaba lo que había visto ante los ojos de su señor, esperaba incandescencia en su mirada, estupor en su expresión, pero al recitar la obra, el poeta percibió que en los pulsos no corría más aprisa la sangre. La pasión, el sentimiento y la euforia que acompaña la obra de arte se había opacado ante la perfección de las silabas enlazadas unas a otras en una rima equilibrada y armoniosa, pero sin lograr hechizar a aquel que se detuviera a leerle y el lector se sometería vanamente a los jadeos mentales que todo lo interrogan momentáneamente, pero sin penetrar su interior, sin anonadarse, sin lograr en cada verso impregnar cada célula con su canto. Como le sucedía a él cada mañana al despertar y ver inmediatamente su imagen en el largo espejo que estaba frente a su cama. Su rostro reflejado atravesaba lo más profundo de su propio ser, ese mismo dolor incandescente era el que anhelaba transmitir en cada una de sus obras, en cada una de sus letras.





El señor Lord Baltazar, le encomendó una nueva loa, pero en esta ocasión el poeta dejo que Los días fueran transcurriendo libremente. No obstante en ocasiones el poeta se detenía fijamente ante los transeúntes, hurgaba sus ojos y no encontraba nada diferente, sólo miradas perdidas, diáfanas, borrosas, ausentes, parecía que todos estaban aislados de su ser, quizá el mismo estaba alejado de sí mismo, pero entonces ¿Dónde estaba? Y cuando esta pregunta le invadía intentaba reflejarse ante el primer ojo humano que rozara su piel, sin embargo desencantado de no encontrar más que un rostro diferente a lo que cargaba en su interior, diferente a lo que intentaba reflejar, que no era más que esa esencia que invade la sangre y se hace extraño a los otros.

Decepcionado se sumergía en las calles solitarias de la ciudad, miraba en los parques la bondad de quienes se desvanecen en solo sentirse, en solo gozarse, sin necesidad de manifestar otra expresión diferente a lo que el alicoramiento de ser ellos mismos les permitía mostrar. Algo que para él era difícil, era un extranjero incluso para sí mismo.

Así que tomaba el espejo de plata obsequiado, contemplaba su rostro, le gustaba su forma, su tez, el color de sus labios, su pelo sujeto al viento, y sin embargo esta emoción ya no le laceraba las entrañas como antaño, algo faltaba en él, algo se había permutado en su ser o en lo que creía, era su ser. Sentado dándole la espalda al denso edificio, cobijado con lienzos líquidos donde las imágenes cotidianas y variables le decoraban variando cada instante, vio entre la muchedumbre el poema que tanto había estado persiguiendo, lo escribió rápidamente y corrió a enseñárselo a su señor.

Este con sorpresa le recibió, el poeta saco el manuscrito de su bolsillo, un poco arrugado y oloroso a tabaco. Unas cuantas líneas se perfilaban en el delgado papel, con tartamudez lo leyó, tal vez porque no entendía muy bien los garabatos dibujados en el húmedo lienzo, las palabras se entrecruzaban y los versos carecían de linealidad. El estilo era peculiar, de palabras singulares continuaban plurales, los adjetivos se atropellaban en adverbios, las preposiciones eran ajenas a lo exigido por la sintaxis. La rigidez se invertía con la suavidad.

Lord Baltazar, agradeció el poema, era un ejemplar asombroso y solo una obra como esta era digna de ser leída por hombres sabios y doctos, como obsequio por su obra el poeta recibió una máscara de oro, la cual solía usar en las horas en que solo permanecía en su casa, le gustaba recrear su rostro con múltiples personajes, imitar voces, se sentía seguro siendo a cada instante distinto, jugar a ser los otros que su espejo en un futuro lejano reflejará. Pero al despojarse de la máscara, se encontraba con un rostro cansado, levemente arrugado y que no tardaría mucho en estarlo por completo, sus ojos había perdido más y más brillo, ni una mínima braza centelleaba en su mirada. Se preguntaba si el pecado solía dejar cicatrices y volvía a posar su rostro sobre el espejo. De nuevo levantaba la mirada y recordaba que el mismo era el más hermoso poema escrito, aunque ahora el lienzo tomara esa coloración amarillenta que suelen tomar los papeles viejos, pero a su vez les da una connotación de ser obras únicas, irrepetibles y por ende de un gran valor.

Una mañana antes de tomar su máscara para suavizar un poco las múltiples tareas que le esperaban durante el largo día cernido ya delante de él, respondió el llamado del Lord Baltazar, quien de nuevo le encomendó la proeza de escribir un nuevo poema, una obra en la que se extendiera línea a línea la belleza y la perfección.

Esa misma noche el poeta cansado de jugar con su máscara, se fue a dormir, la lluvia y el frio le impedían el sueño cálido de otras noches, en vigilia escuchó un rato la melodía de sus pensamientos, luego se detuvo en recorrer ciudades imaginarias, como las narradas por Marco Polo a Kublai Kan, más tarde un breve letargo le invadió, los sueños le prorrumpieron tan rápido como el ritmo de su corazón, y como sacudido por los dioses, se despertó, corrió al edificio de múltiples imágenes mudables, allí se contempló y no se reconoció, esta imagen que se multiplicaba hasta el infinito no era la suya, y sin embargo allí estaba él, de pie, ante sí mismo. Esto le causó mayor estupor, ¿en quién se había convertido? ¿Quién era ahora? Llamo a Lord Baltazar, un poco confundido le inquirió sobre su afán de verle, el poeta le tomo de la mano, como un padre toma a un hijo antes de dar sus primeros pasos, suavemente se le acerco, le susurro algunas palabras al oído, el Lord Baltazar, le miró fijamente y pronunció:

  • Muchas veces contemple al amanecer sentado frente a un espejo la mirada que este me devolvía, un hombre frente a mí, poseía ocasos tendidos en su frente, uno sobre otro se expandían como largos caminos por los cuales se transitaba de cien a cien, y sobre sus ojos cubiertos por sus parpados caía el resplandor de la luz, cada día más y más diluida, sin comprender que atañía el sentido de cada día, sin comprender que se escondía en cada instante seguido de una sonrisa o de una lagrima, y sin embargo, que bello era. Solía observarme durante todas las mañanas frente a otros ojos y ordenarle a mi cuerpo la actitud que debía tomar, y en las noches frente a ellos felicitarme por mis hazañas o maldecirme por mis errores jurando no volver a errar, sin comprender que solo esos ojos amaban el reflejo de mi rostro, más yo amaba solo mi silueta y el hombre que ella reflejaba, el poder, y su dolor, la fuerza y su fragilidad, todo se entretejía en cada uno de los hombres que hasta ahora fui. Pero tu buen hombre, hilaste en unas cuantas palabras una verdad que ninguna poesía o literatura lograra evadir a partir de hoy.

Somos vanas representaciones de un ojo que se ve tras un reflejo que le envía un espejo, que se siente por medio de una mano que le toca, le palpa y así se sabe materia, y aquello cuanto siento no es más que la representación de aquello que mi loca mente quiere sentir, soy por ende, un actor de lo que yo mismo quiero representar, pero solo en mi interior se halla toda la perfección del universo, porque está contenida en mí, y en todos los seres existentes. Por ello un poema cuando logra narrar esta perfección, alcanza el mismo la perfección.

Tomo una daga, se la puso en las manos al poeta, como se le pone un chocolate a un niño, le beso la frente y le acompaño hasta la puerta. Al salir del edificio, miro de frente el largo edificio, tomo la daga y contemplando un rostro nunca antes revelado le atravesó el cuello, la sangre rodo a borbotones por todos los espejos, cada uno sangraba, cada uno cerraba sus ojos lentamente, cada uno se esfumaba ante la mirada del poeta, mientras este observaba como el revelado rostro iba representando un hombre que iba respirando más y más levemente.

Lord Baltazar, tomo un par de maletas, los poemas dados por el poeta; la extensa obra de sus desventuras, el manuscrito guardado en un cofre de mármol y en sus oídos las últimas y más hermosas palabras nunca más escuchadas. Con este gran tesoro desapareció, sin volverse a saber nada de él, como su propia voluntad lo exigió.

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